Por: Victor Rodríguez
Matamoros, Tamaulipas.- Aunque muchas veces, por humanidad o por la sensibilidad que genera ver a niños en situación de calle pidiendo ayuda, muchas personas optan por brindarles apoyo económico, las autoridades exhortan a la ciudadanía a no fomentar esta práctica. Según explicó el procurador del Sistema DIF Matamoros, Hugo Gutiérrez Treviño, el brindar dinero a personas, especialmente menores de edad, que trabajan en cruceros y calles, puede agravar una situación de vulnerabilidad que en muchos casos se convierte en una forma sistemática de explotación infantil.
Gutiérrez Treviño detalló que cuando el personal del DIF interviene para resguardar a estos menores y a las personas que los acompañan, estos últimos suelen manifestar que “ese es su trabajo”, y que de él dependen para sobrevivir. Sin embargo, subrayó que aunque el acto de dar se hace con buena intención, lo cierto es que se está reforzando una práctica que pone en riesgo a los niños. “Lo que parece una ayuda puede perpetuar una actividad que los expone al maltrato, a la explotación e incluso a la trata”, advirtió.
El procurador también enfatizó que cuando se ha notificado y retirado a estas personas de los cruceros y zonas de alto tránsito vehicular, el DIF ha ofrecido apoyo y alternativas para cubrir sus necesidades básicas sin tener que recurrir a estas actividades riesgosas. Sin embargo, destacó que muchos de ellos insisten en regresar a estas prácticas, pues han encontrado en esta frontera una fuente de ingresos que, especialmente mediante la presencia de menores, sensibiliza más fácilmente a los transeúntes.
“Muchas de estas personas provienen de estados del sur del país, como Chiapas, y al llegar a esta región descubren que la gente tiende a compadecerse más de los niños, lo que incrementa sus ingresos. Tristemente, esto convierte a los menores en una herramienta para generar dinero”, explicó Gutiérrez Treviño.
Ante esta situación, el Sistema DIF Matamoros hace un llamado urgente a la ciudadanía para que canalice su empatía hacia formas más seguras y efectivas de ayuda. “Existen instituciones que trabajan todos los días por el bienestar de estas familias. Si queremos apoyar, lo mejor que podemos hacer es denunciar estos casos y apoyar a las organizaciones que están legalmente facultadas para intervenir”, concluyó.
El llamado es claro: ayudar no significa dar dinero en la calle, sino contribuir a romper el ciclo de riesgo y explotación que muchas veces se esconde detrás de una mano extendida.

