Por: Redacción
Entre el 4 y el 7 de julio, intensas lluvias provocadas por la tormenta tropical Barry desataron graves inundaciones en el centro del estado de Texas, dejando un saldo trágico de al menos 92 personas fallecidas y 41 desaparecidas, según autoridades locales.
Las zonas más afectadas incluyen Kerr County y la región del río Guadalupe, donde el desbordamiento repentino del afluente causó estragos. Uno de los incidentes más dramáticos ocurrió en un campamento de verano infantil, donde el nivel del río aumentó cerca de ocho metros en solo 45 minutos, sorprendiendo a monitores y niños por igual.
Equipos de búsqueda y rescate se han desplegado en la región, apoyados por la Guardia Nacional y voluntarios locales. Sin embargo, las nuevas precipitaciones han dificultado las labores, incrementando el riesgo para los socorristas y reduciendo la visibilidad en áreas anegadas.
Ante la magnitud del desastre, el gobierno federal emitió una declaración oficial de desastre el pasado 6 de julio, lo que permitirá liberar recursos y apoyo adicional para las zonas afectadas.

