Por Jaime Sosa.
Hay semanas en las que una ciudad no necesita discursos para mostrar sus fortalezas y también sus pendientes. Basta con que llegue una lluvia intensa para que aparezcan, literalmente, los problemas que durante meses permanecen debajo de la superficie.
Eso ocurrió este fin de semana en Matamoros.
Las lluvias asociadas al frente frío número 1 dejaron importantes acumulaciones de agua y afectaciones en diferentes sectores de la ciudad.
De acuerdo con información difundida por la Junta de Aguas y Drenaje, entre el viernes 2 de octubre y la mañana del domingo se habían acumulado alrededor de 8.5 pulgadas de lluvia, poco más de 215 milímetros.
La JAD, Protección Civil, Guardia Estatal y personal municipal tuvieron que entrar en acción para atender los puntos más complicados.
Y aquí está la otra cara de la verdad:
No podemos culpar únicamente a la lluvia, pero tampoco sería justo ignorar que una precipitación extraordinaria puede rebasar cualquier sistema hidráulico.
Lo que sí debe quedar sobre la mesa es la necesidad de seguir invirtiendo en drenaje pluvial, mantenimiento de rejillas, limpieza de canales, desazolve y, sobre todo, en una cultura ciudadana que entienda que arrojar basura en la calle termina convirtiéndose en un problema para todos.
Durante estos días vimos imágenes de calles convertidas en grandes espejos de agua, vehículos avanzando con dificultad y familias preocupadas por el nivel que alcanzaba el agua.
Pero también vimos algo importante: trabajadores de la JAD laborando durante horas, cuadrillas atendiendo rejillas y bombas funcionando en diferentes puntos.
Eso también debe reconocerse.
Gobernar no significa evitar que llueva. Gobernar significa estar preparado para responder cuando la naturaleza pone a prueba a una ciudad.
Matamoros no puede acostumbrarse a vivir entre el agua
Y aquí hago una pausa.
Porque una emergencia no debe convertirse en costumbre.
Cada temporada de lluvias nos
hacemos la misma pregunta: ¿por qué se vuelve a inundar este sector?, ¿por qué esa calle no desagua?, ¿por qué esa rejilla estaba tapada?
En estos días incluso se observaron puntos donde la basura impedía el libre paso del agua.
Por eso la responsabilidad es compartida.
Gobierno y ciudadanía tienen obligaciones.
La autoridad debe mantener infraestructura y capacidad de respuesta; el ciudadano debe evitar convertir las calles en depósitos de basura.
La discusión no debe quedarse en quién tiene la culpa.
La pregunta correcta es: ¿qué vamos a hacer para que el próximo episodio sea menos grave?
Esa es la verdadera prueba de cualquier administración.
La cultura también hizo su parte
Mientras la lluvia marcaba la agenda local, Matamoros también vivió una semana importante en materia cultural con el Festival Internacional de Otoño.
Y aunque parecieran asuntos completamente distintos, tienen algo en común: una ciudad no se construye únicamente con pavimento y drenaje.
También se construye con cultura.
El FIO llega a su edición número 34 y representa una tradición que ha permitido que Matamoros tenga una ventana hacia distintas expresiones artísticas.
En tiempos donde las redes sociales muchas veces privilegian el escándalo sobre el contenido, mantener espacios culturales también es una forma de construir comunidad.
Una ciudad que aspira a crecer necesita calles transitables, servicios eficientes, seguridad, pero también espacios para el arte, la música y la convivencia.
Cuatro años de Américo: los resultados tendrán que hablar
En Tamaulipas también fue semana de balance.
El gobernador Américo Villarreal Anaya llegó al cuarto año de su administración y presentó un panorama de avances y proyectos después de recorrer los 43 municipios del estado.
Aquí también aplica aquello de que los discursos pueden convencer, pero finalmente son los resultados los que califican a un gobierno.
Tamaulipas tiene avances que deben reconocerse, pero también problemas pendientes que no pueden esconderse detrás de las cifras.
Seguridad, infraestructura, salud, educación, desarrollo económico y servicios públicos seguirán siendo los grandes indicadores.
La ciudadanía no califica administraciones por discursos.
Las califica por lo que ve todos los días.
Y mientras tanto, la frontera vuelve a estar bajo la lupa
Para Matamoros, cualquier noticia relacionada con la seguridad fronteriza merece atención especial.
Este lunes se reportó el despliegue de alrededor de 500 elementos del Ejército y la Guardia Nacional en la frontera de Tamaulipas, dentro de una operación que contempla también recursos aéreos, drones y equipos antidron, tras un incidente que involucró a la Guardia Costera de Estados Unidos.
La frontera tamaulipeca no puede verse solamente como una línea divisoria.
Es una zona económica, social y estratégica.
Lo que ocurre de un lado repercute en el otro.
Por eso la coordinación entre México y Estados Unidos es indispensable, pero también lo es la defensa de nuestra soberanía.
Seguridad sí.
Cooperación sí.
Pero siempre dentro del marco de la ley y con respeto a la soberanía nacional.
México también vive tiempos de decisiones políticas
En el ámbito nacional, esta semana dejó varios asuntos que merecen atención.
El Senado aprobó una reforma constitucional relacionada con la doble nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de la República, gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, aunque su entrada en vigor dependerá del proceso de aprobación correspondiente.
Más allá de simpatías partidistas, este tipo de reformas deben analizarse con cuidado.
No todo lo que se aprueba desde el poder necesariamente significa que sea bueno o malo por sí mismo.
La pregunta debe ser otra:
¿Qué problema pretende resolver y qué consecuencias puede tener?
Ese es el papel de una sociedad informada.
Ayotzinapa sigue siendo una herida abierta
También volvió a ocupar espacio nacional el caso Ayotzinapa, a 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes.
Las investigaciones continúan y existen nuevas líneas, pero todavía no hay una explicación definitiva sobre el destino de todos ellos.
Y aquí no caben colores partidistas.
Cuando se habla de desaparecidos, se habla de familias que llevan años esperando respuestas.
La verdad no debe tener partido.
La justicia tampoco.
La otra cara
Esta semana dejó una enseñanza muy clara para Matamoros.
Una ciudad puede tener grandes eventos, obras, proyectos y anuncios.
Pero cuando llega una lluvia extraordinaria, la realidad aparece sin maquillaje.
Ahí se mide la capacidad de respuesta.
Ahí se mide el mantenimiento de la infraestructura.
Ahí se mide la organización.
Y también ahí se mide la responsabilidad de los ciudadanos.
No podemos exigir una ciudad limpia mientras seguimos tirando basura en las calles.
No podemos exigir mejores servicios sin cuidar los existentes.
No podemos exigir gobiernos eficientes y al mismo tiempo permanecer indiferentes ante lo que ocurre en nuestras colonias.
La otra cara de la verdad no consiste solamente en señalar lo que está mal.
También consiste en reconocer lo que se hace bien y exigir que lo que falta se haga mejor.
Porque Matamoros no necesita solamente que pase la lluvia.
Necesita que cada lluvia nos deje una lección.
Y la lección de esta semana es contundente:
una ciudad preparada no es la que nunca enfrenta problemas; es la que aprende de cada problema y trabaja para que mañana sean menores.
Por Jaime Sosa

