Por: Redacción
El nombre “México” tiene raíces profundas en la cultura y lengua náhuatl, hablada por los antiguos mexicas. Proviene de la palabra “Mēxihco”, que se interpreta comúnmente como “el ombligo de la luna”. Esta etimología refleja la cosmovisión de los mexicas, quienes creían que su ciudad se encontraba en el centro del universo, un lugar sagrado conectado con lo celestial.
“Mēxihco” era el nombre con el que los mexicas designaban a su capital, situada en el corazón del lago de Texcoco, en el Valle de México. Hoy, ese mismo sitio corresponde a la actual Ciudad de México.
Este nombre no solo denota un punto geográfico, sino también un profundo vínculo espiritual y cultural con el territorio, aludiendo a la centralidad simbólica de su civilización y a su relación con la luna, uno de los elementos fundamentales en su mitología.

