Por: Carla Huidobro
No va a ser trending topic.
No lo van a citar en un artículo de alto impacto.
No ganará premios,
ni aparecerá en los planes de estudio.
No será best-seller,
ni tesis de maestría.
Este poemario nació
como se nacen las cosas necesarias:
en la madrugada,
con insomnio,
y con un cansancio que no se cura durmiendo.
No busca transformar sistemas.
No pretende abolir el modelo neoliberal académico
ni inventar nuevas pedagogías.
Solo quería decir:
yo también estoy cansada.
Yo también lo amo aunque me rompa.
Yo también me sostengo con café
y con vínculos que no caben en Excel.
Este poemario no va a cambiar el mundo,
pero lo entendiste tú.
Y eso basta.
Porque tú también estás del otro lado
subrayando frases como quien se aferra.
Porque tú también das clases como quien reza.
Porque tú también lloraste al ver tu nombre
en la última página de un artículo
donde diste todo
y no firmaste nada.
Tú sabes lo que es entregar el alma
en cada revisión de estilo.
Tú sabes lo que es esperar una respuesta
de un comité que nunca llega.
Tú sabes que aquí dentro
se ama con el cuerpo entero
y se sobrevive con abrazos lentos.
Tú lo sabes.
Y por eso este poemario fue para ti.
No para el mundo.
Para ti.
Que lo entendiste.
Que lo sentiste.
Que al leerlo, dijiste:
esto también me lo he dicho en silencio.
Y ahí,
en ese instante,
ya no importó el índice de citación.
Ni el factor de impacto.
Ni los likes.
Ni el ISBN.
Importó que a
lguien, tú,
me leyó de verdad.
Y no me citaste.
Me abrazaste.

