Por: Redacción / Noti Cero
Ciudad de México.— Cada 2 de octubre, México recuerda uno de los episodios más dolorosos de su historia contemporánea: la matanza ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, cuando una concentración del movimiento estudiantil fue reprimida por fuerzas del Estado.
Los hechos ocurrieron en el contexto del movimiento estudiantil de 1968, integrado principalmente por estudiantes de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), al que también se sumaron profesores, trabajadores, intelectuales y otros sectores de la sociedad.
Entre las demandas del movimiento se encontraban la libertad de presos políticos, la desaparición del cuerpo de granaderos, la destitución de determinados mandos policiacos, indemnización para familiares de personas fallecidas y heridas, así como el deslinde de responsabilidades por los hechos violentos ocurridos durante el conflicto.
La tarde del 2 de octubre, miles de personas se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas. De acuerdo con registros históricos de la UNAM, alrededor de las 18:00 horas comenzaron los disparos después de que un helicóptero lanzó luces de bengala. El Ejército y otros cuerpos de seguridad intervinieron en el lugar.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha documentado la participación del Ejército y del Batallón Olimpia en la represión y ha señalado los hechos como una grave violación a los derechos humanos. La propia institución ha advertido que durante décadas no existió certeza plena sobre el número de víctimas y que permanecieron pendientes cuestiones relacionadas con verdad y justicia.
El número exacto de personas fallecidas continúa siendo un asunto discutido históricamente. Diversas investigaciones han señalado cifras diferentes, por lo que no existe un consenso definitivo sobre el saldo total de muertos y heridos. La Gaceta de la UNAM señala expresamente que el saldo de muertos y heridos no ha podido determinarse con precisión.
A 58 años de aquellos acontecimientos, la frase “2 de octubre no se olvida” continúa siendo una de las consignas más representativas de la memoria histórica del movimiento estudiantil de 1968.

